XXVII Domingo del Tiempo Ordinario – Ciclo A

XXVII DOMINGO ORDINARIO

Ciclo A –  8 de Octubre de 2017

 

Mons. Cristóbal Ascencio García, Obispo de Apatzingán.

 

¿Quién planta una viña pensando en que los frutos sean no para sí sino para los demás? ¡SÓLO LO HACE QUIEN ESTÁ LLENO DE AMOR!

En el poema de amor sobre la viña, nos presenta el Profeta Isaías en la primera lectura,la devoción y el trabajo sin medida con que el Señor cuidó de su viña, dice: “Removió la tierra, quitó las piedras y plantó en ella vides selectas, edificó en medio una torre y escavó un lagar. Élesperaba que su viña diera buenas uvas, pero la viña dio uvas agrias”. Los frutos que él esperaba de “la Viña del Señor de los Ejércitos,que es la casa de Israel”, son que “ellos obraran rectamente, y ellos en cambio, cometieron iniquidades; Él esperaba justicia y sólo se oyen reclamaciones”.

Hermanos: los frutos tan esperados después de tanto trabajo, no los esperaba para él. Pretendía que gozaran los otros de esos frutos. El amante de su viña no deseaba tanto ser correspondido, sino que su amor fuesedevuelto a favor del otro.

Bajo el fondo de la página estupenda de Isaías podemos leer y comprender la Parábola del Evangelio. Es la tercera y última sobre la viña. Nos presenta una especie de síntesis de la Historia de Israel, de sus relaciones no siempre idílicas con el Señor y con los criados, sus profetas, dice: “Llegado el tiempo de la vendimia envió a sus criados para pedir su parte de los frutos a los viñadores; pero éstos se apoderaron de los criados golpearon a uno (a Jeremías), asesinaron a otro (a Isaías), y a otro más lo apedrearon (a Zacarías)…” Los profetas al recordar las exigencias de la alianza y exigir los frutos deseados, en vez de uvas perciben piedras sepulcrales. Continúa la parábola: “Por último les mandó a su hijo diciéndose a mi hijo lo respetarán, pero cuando los viñadores lo vieron, se dijeron unos a otros,éste es el heredero. Vamos a matarlo y nos quedaremos con su herencia. Le echaron mano, lo sacaron fuera y lo mataron”. Así la historia en la parábola, no se refiere sólo al pasado, sino que se hace profecía de la muerte de Cristo.Al hijo lo sacaron fuera. No es lo mismo acoger a Dios en el Hijo, que rechazarlo. No es lo mismo escuchar el Evangelio que hacer ver que no me dice nada. No es lo mismo vivir según el amor, interesándome por todo lo que es verdadero y noble que excluir de mi vida aquello que es la Fuente del amor vivo y verdadero. Se echa fuera a Dios porque se quiere vivir como “propietarios”, olvidando que la viña no es nuestra, ni tampoco los frutos son para nuestro beneficio. La fidelidad no se manifiesta sólo permaneciendo dentro de la viña, sino produciendo frutos. Se trata de dar frutos para los otros.

Nuestro quehacer como Iglesia es producir frutos del Reino: Justicia, libertad, misericordia, fraternidad, perdón delos enemigos, paz.

Hermanos, preguntémonos: ¿Se perciben esos frutos en nuestras vidas?

Les bendigo a todos, en el nombre del Padre y del Hijo del Espíritu Santo.  ¡Feliz domingo para todos!