Reflexión II Domingo de Pascua, Mons. Cristóbal

TomasApostol_DominioPublico

Cristo Resucitado se quiso hacer presente en la comunidad de hermanos, y el apóstol Tomás tuvo que aprender que se necesita la Iglesia reunida para encontrar al Resucitado. Y quien se encuentra con el Señor hace suyos los dones del Resucitado, como son: el perdón y la paz.

En este Evangelio se entrelazan dos mensajes que no pierden actualidad: El anuncio y augurio de paz y la invitación a la fe.

En verdad es necesaria una fe firme para ser portadores de paz. Se necesita creer que se puede construir la paz, incluso cuando todo parece negarlo y cuando hay fuerzas del mal que se oponen a la paz.

Para construir la paz, es necesario que nuestra fe nos dé la victoria sobre el mundo del egoísmo, de la marginación y de la injusticia.

Los primeros cristianos comenzaron a construir la paz en el compartir los bienes: “todo lo poseían en común”.
El encuentro con el Resucitado en la Eucaristía Dominical, es dador de paz porque nos lleva a compartir.