XXIV DOMINGO DEL TIEMPO ORDINARIO

XXIV DOMINGO DEL TIEMPO ORDINARIO

Mons. Cristóbal Ascencio García, Obispo de Apatzingán.

El tercer canto del Siervo del Señor en la 1ª. Lectura de Isaías se podría titular: SUFRIMIENTO Y CONFIANZA.

Contiene estos 3 elementos:

  1. Vocación en vista de la palabra: “El Señor me ha hecho oír sus palabras”.
  2. Sufrimientos que acompañan la misión: “Ofrecí la espalda a los que me golpeaban… no aparté mi rostro a los insultos y salivazos”.
  3. Confianza en el Señor: “Pero el Señor me ayuda, por eso endurecí mi rostro como roca y sé que no quedaré avergonzado”.

El profeta vive en escucha, porque no dispone a su capricho de la palabra sino que la debe recibir cada vez del Señor. Y en el cumplimiento de su  misión acepta plenamente el sufrimiento, porque el profeta confiando solo en el Señor afronta tranquilo el juicio humano, se siente seguro porque cuenta con la ayuda, el apoyo y la protección del Señor.

En el Evangelio, después de que Pedro confiesa a Jesús: “Tú eres el Mesías”, Jesús le explica que: “es necesario que el Hijo del Hombre fuera entregado a la muerte y resucitara al tercer día”. Pedro trata de disuadirlo y Jesús rechaza la postura de Pedro: “¡Apártate de mí Satanás!, porque tú no juzgas según Dios, sino según los hombres”.

Los hombres juzgamos que aquel a quien Dios ama, le evitará el dolor y el sufrimiento. Cuántas veces nos hemos preguntado: ¿cómo es que Dios nos ama como Padre, si permite el sufrimiento de los inocentes?. Pedro piensa como todos los hombres… y Jesús lo califica de “Satanás, tentador”.

La confesión que hace Pedro de Jesús como Mesías la entiende también como los hombres, no como la entiende Dios.

Hermanos: Creer en Jesús no es simplemente afirmar que es el Mesías, el Hijo de Dios. Santiago Apóstol en la 2da. Lectura nos dice: “La fe si no se traduce en obras, está completamente muerta”. Creer en Jesús, el Señor, es adherirse a su camino, al camino de la donación a Dios y a los hombres hasta la muerte y la resurrección. La fe no es sólo una manera de pensar, es una manera de vivir generosa, desprendida, abierta. La fe cristiana no la podemos reducir así a una teoría ni a un sentimiento.

La fe ciertamente no nace con las obras, pero sí florece espontáneamente en ellas. Y las obras son sobretodo el amor y la justicia.

Les bendigo a todos…